octubre 07, 2008

El mundo en septiembre

La enorme crisis económica internacional, desatada por las corporaciones mundiales financieras que están decididas a mantener sus privilegios a toda costa, mas tarde o más temprano descargarán con toda la fuerza sobre las mayorías populares de todos los rincones del mundo el precio de mantener inmune, una casta que lo único que privilegia es la lógica perversa del aumento de la concentración de la riqueza, cada vez más en pocas manos.
La intervención del estado en cualquier lugar del mundo, no es precisamente para disciplinar a los grupos concentrados de la economía especulativa, sino garantizar sus enormes privilegios, en otras palabras es la supremacía del capital por sobre cualquier razonamiento humano.
Entonces el mundo se convierte lentamente en huracanes que soplan el viento de la guerra y el alma humana parece rasgarse, mientras tanto las cajas blidandas, se fortalecen y ensanchan sus paredes de acero.
La respuesta del gobierno argentino no se hizo esperar, fue muy coherente con aquella historia de ir a tocar la campanita de Wall Street, en el momento de mayor debilidad de mister Bush y ahora regresa con el objetivo de negociar nuevamente con los fondos buitres, es decir bonistas que se enriquecen apostando a aumentar sus ganancias directamente proporcional a como los argentinos perdemos nivel de vida y poder adquisitivo. Apostar a que a muy pocos le vaya muy bien a costa que a las grandes mayorías, les vaya cada vez peor.Semejante lógica de injusticia distributiva en la Argentina hay un solo partido capaz de garantizarla y es el de los Kirchner.

Mi barrio en septiembre

Nunca pudimos recuperarnos en el barrio del aumento de precios que nos dejo a todos tan desorientados, porque las góndolas decían una cosa y el Indec decía todo lo contrario, ajustando sus mentiras a las mentiras del gobierno.
El acuerdo de aumento de precios estaba pactado para el 2008 luego de las elecciones del 2007 y el conflicto con sus primos del campo le vino al dedillo para cumplir una promesa electoral, aquellas promesas que siempre son las únicas que se cumplen y que nunca son precisamente los trabajadores y el pueblo los beneficiados.
Mi barrio en septiembre esta dominado por una sensación de bronca, pena y una angustia que no se dice pero enferma a cualquiera, mientras mis vecinos caminan y lo único que pisan son pedacitos de pobrecitos salarios de trabajadores y trabajadoras.
La vergüenza en el barrio la dan aquellos que justifican lo injustificable, son los que creen que justifican su antiimperialismo gubernamental, siendo los más funcionales a los designios del imperio, son los que justifican que el pibe no tenga pan, salud, escuela y una bella risa en su carita.

Septiembre no se las lleva se las trae

Las luchas y conflictos se reparten por día por hora y por lugares y aun así la sensación es que no-pasa nada, es que todavía no vemos cada lucha como una lucha propia y entonces se convive con una sensación de resignación de malestar y decepción, en este sentido es la dirigencia, en este caso la sindical, la que mira para otro lado y no al sector más dinámico capaz de motorizar la pelea por la distribución de la riqueza es decir la clase trabajadora, ahí se encuentra claramente un caso in fraganti de desamparo.

Octubre el desafío

Sin embargo el panorama tan amplio y basto de tantas luchas e iniciativa no alcanza a tomar el vuelo necesario y es fundamental la respuesta política , la que de una vez por todas debe empezar a prevalecer, octubre puede ser la oportunidad de alcanzar en esta etapa un grado de unidad capaz de condensar las demandas económicas, sociales y políticas e instalar la posibilidad de superar las mínimas fronteras y se instale una verdadera opción de carácter nacional, es desde mi barrio y mi país en este mundo ahora mismo el lugar y el escenario, donde sostener la bandera plantada firme, donde el mal gobierno encuentre por fin ,sus propios limites


Gustavo Zarza